MENDIHUACA – 13 años de colaboración
Trece años después del lanzamiento del proyecto Mendihuaca, Mauricio y Gladys, representantes de la Fundación Tchendukua en Colombia, visitaron Francia para hacer balance del impacto de esta laboriosa iniciativa, llevada a cabo en colaboración con los pueblos kogi, wiwa y arhuaco en las escarpadas laderas de la Sierra Nevada de Santa Marta.
Este proyecto fue posible gracias a la cofinanciación de la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD) y la Fundación Maison du Monde, que apoyaron su desarrollo, mejora continua y evaluación final.
La Sierra Nevada de Santa Marta, considerada uno de los ecosistemas más ricos y frágiles del mundo, es también el corazón espiritual y cultural de estas comunidades indígenas, los últimos herederos de las grandes civilizaciones precolombinas del continente sudamericano. Desde 1997, Tchendukua ha estado apoyando un proceso de restitución de tierras ancestrales y restauración de territorios, basado en la escucha, la confianza y el respeto mutuo.
Se han devuelto cerca de 1 200 hectáreas en el valle de Mendihuaca. El bosque está volviendo a crecer, la biodiversidad se está recuperando, los loros vuelven a llenar los cielos y las fuentes de agua se están reponiendo. Estas transformaciones visibles van acompañadas de una mejora en el bienestar de las comunidades.
En varias zonas anteriormente marcadas por el conflicto, la presencia de las comunidades ha propiciado un retorno duradero a la paz.
El proyecto también ha contribuido a reforzar la autonomía política y cultural de los pueblos de la Sierra. Se apoya a las autoridades tradicionales en el desempeño de su labor espiritual y en la transmisión de sus conocimientos a las generaciones más jóvenes. Se está formando a jóvenes, tanto hombres como mujeres, en técnicas de cartografía, gestión y aspectos jurídicos para defender mejor sus territorios.
Paralelamente a estas iniciativas en Colombia, este diálogo Sur-Norte entre Colombia y Europa ha tenido efectos inesperados.
En Francia, ha inspirado iniciativas centradas en una forma diferente de concebir nuestra relación con la naturaleza, basada en la regeneración más que en la explotación. Investigadores, científicos, empresas y partes interesadas de diversas regiones se están inspirando ahora en ello para replantearse sus prácticas.
Se trata de grandes logros, pero no deben ocultar los retos a los que aún nos enfrentamos, entre ellos la inseguridad en Colombia y la pesada carga que recae sobre los equipos locales. Sin embargo, el vínculo de confianza forjado a lo largo de los años entre los pueblos de la Sierra y Tchendukua sigue siendo sólido. Sigue fomentando un compromiso compartido con el mundo natural y con las generaciones futuras, un compromiso que aporta alegría, esperanza y un sentido compartido de la humanidad.